miércoles, 12 de marzo de 2008

“un gigante de 1.50” se va de gira.



No es nuevo nada de lo que pueda llegar a decir, pero por mi parte quiero dejar unas palabras para el hombre que se fue de gira ayer por la mañana dejando huellas en el medio gráfico, radial y televisivo.
Mi edad no me dejó ser fiel seguidora de muchos de los programas de Jorge Guinzburg
, pero cuando la razón me permitió entender el humor de ese petizo bigotón me volví una admiradora de su estilo de trabajo. No es por que esté estudiando una carrera periodística, no es por que esté en el medio en el que a mi me gustaría trabajar. Es por una cuestión de admiración a su manera de sacarle información a la gente, la estragia expontánea de exprimir respuestas, su intención de hacer reír a la gente sin tener que burlarse de sus tragedias intimas ni haciendo morisquetas para explotar en carcajadas a los demás. En el día de ayer me enteré o me impregné de la personalidad de Jorge, esa parte de la intimidad que sus amigos contaban, la intimidad que se veía en Mañanas Informales por ejemplo.
No hay solución a la muerte, por que esta puta vida es así y una vez que se van no vuelven, quizá por eso nos aferramos a juntarnos con los que se fueron en un paraíso, pero mientras tanto nos conformamos (en el caso de la gente del medio) viendo repeticiones de “
Tres Tristes Tigres” riéndonos de un hombre bajito disfrazado de pez.
Como espectadora verlo a Guinzburg siempre fue un espectáculo… y eso es lo que quiero recalcar en estas líneas. Que fue
un gigante de 1.50.

Y como el cerraba las conversaciones por teléfono según admitieron sus personas cercanas yo cierro esta firma:
"TE QUIERO"
saludos a Mazzone.






Ní·

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