sábado, 4 de octubre de 2008

Etapa necesaria de estúpidos innecesarios


En el momento no le dio importancia, y le hizo indiferencia a sos run-runes de pasillo, al conventillo del bar que sin sostén la difamaban, a esas charlas a espalda de gente que dijo ser su amiga.
Se sentó frente al escritorio con un fibrón rojo, una lapicera negra y una hoja blanca oficio, y como alguna vez propuso Pirandelo en "Seis personajes en busca de autor", ella se preguntó...¿quién soy yo? Se cuestionó su trascendencia en el tiempo y en que personas valía permanecer. ¿En que recuerdos y gente quería establecerse? Tomó la mutabilidad de esa masa jocosa, como una inmadurez de esta misma y no de ella. Decidió no gastar palabras, hechos, ni más tiempo en defenderse de los agravios y traiciones.
Con una mirada analítica escribió con la lapicera un prólogo hubicado en un contexto de asumirse mayor a los improperios de los individuos infames, los renglones eran hubicados, coherentes, sensatos.Acontinuación representó sus sentimientos defraudados en una improvisada sarta de palabras bárbaras, ofensivas y vicerales. Lo hizo con el fibron rojo, a alta velocidad expulsando su furia con cada trazo, bajo u ndescocado pulso. Anotó los nombres de los tontos para luego tacharlos.
Respiró profundo, se sonó los dedos de un solo y leve apretón de manos y dejando seis renglones de por medio escribió:
"y así muere la etapa necesaria de los estúpidos innecesarios"





[cuando sufro un dolor es cuando más aprendo]
Ní·

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