[...]Un día, mientras cerraba las ventanas de mi casa, observé las estrellas y noté que algo me espiaba. Sin escabullirte te abriste una puerta. Me preguntaste si deseaba una estrella; te vi de perfíl y evitando preámbulos, te dejé pasar.Solamente te miré y esperaba a seguir escuchándote. No solo me ofreciste las estrellas, también los mejores sueños, los mejores despertares, los mejores llantos llenos de sonrisas. Me prometiste el sol, las lunas, darme alegrías y disminuir las tristezas; dijiste que, sin rosas, iluminarías mis rincones. Te miré fijo y de frente, y te dije (sin temblar) que no necesitaba nada si te tenía conmigo.Hoy pasaron muchos vientos desde ese día, muchos fríos, muchos calores. Cumpliste lo que prometiste, tengo mi cúmulo de estrellas sobre mi y principalmente... a vos a mi lado.Nada más me importa, solo quiero verte reír. Quizá se inció antes de ese día, pero cada segundo que pasa, definitivamente, es mejor.
Ní·

1 comentario:
Eres lo que haces
y lo que haces es
la particularidad tuya
¿Lo que haces es
un misterio todavia?
La suma de tus quehaceres
determinara tu especialidad
Y cada quehacer,
o hasta algo más pequeño,
ha debido tener...
una llamada interior,
la voz determinante
¡Interesante es!
que tras cada vez
puedes ser
más responsable
de lo que haces
de lo que harás
Lo que haces serás
y esta diferencia de consciencia
será tu gran especialidad
y la de otros tambien...
No quieras ni pretendas
ser único jamás
sino talvez ser
buena y bonita
y agradece siempre
a bonitos y buenos
el que estén contigo
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