
[..]"Me concentraba en lo que me estaba haciendo, nada más eran sus manos que caían por mi espalda y desembocaban en mi cintura...eso nada más. Las dejaba deslizarse con su mismo peso, la palma, los dedos. Era algo muy relajante, desestresante, sensual, dulce. Y eran sus manos...las que me gustan desde aquellos primeros días en los que no tenía mucho contacto con mi cuerpo, tan solo se agarraban de las mías para caminar aferradas, a lo sumo me sostenían el cuello o complementaban algún beso tocándome la cara. Sus manos tienen un aspecto áspero quizá pero de algún modo se sienten tan suaves.No exagero...en ese momento sentía demasiada paz para ser simplemente el roce de sus manos, pero así lo eran. No se que sentía el (ya que miraba la película y me espiaba de perfíl) yo no podía dejar de analizar y disfrutar esas caricias. Movía la cintura para acompañar sus manos, era algo inconsciente y cuando se frenaban pedía a gritos en silencios que retome los mimos, y no quería que deje de hacerlos aunque no sabía bien como decírselo sin que suene cargosa. Suele pasarme que no le pida más para no ahogarlo, el me acostumbró así... no es necesario que se lo diga, me conoce y lee mis gestos. Amo esas cosas...no ignora lo que me gusta, es todo lo que me hace. Que bien se siente e insisto, era algo muy simple."
Ní·

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